En medio de la tensión, EEUU inauguró su embajada en Jerusalén

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumplió su promesa de campaña y abrió una embajada en Jerusalén, ciudad señalada por los palestinos como territorio ocupado y capital de su futuro Estado. A su arribo, el premier israelí, Benyamin Netanyahu, fue recibido con aplausos. En primera fila están Ivanka Trump, Jared Kushner, el embajador estadounidense David Friedman y el vicesecretario de Estado norteamericano John Sullivan junto al secretario del Tesoro David Mnuchin. También se encuentra el presidente de Israel Reuven Rivlin.

La ceremonia de inauguración de la controvertida embajada comenzó en una jornada marcada por sangrientas protestas en la frontera entre la Franja de Gaza e Israel. La misma se inició con el himno nacional estadounidense.

Trabajadores palestinos plantaron flores de color rojo, blanco y morado para formar las barras de la bandera de Estados Unidos en el jardín de la nueva sede de la embajada estadounidense en Jerusalén, lo que generó protestas que acabaron con al menos 37 muertos y cientos de heridos en la Franja de Gaza.

La mudanza de la sede diplomática, anunciada en diciembre por el presidente Donald Trump, rompió con el consenso internacional que sostiene que la Ciudad Santa debe ser la capital compartida del Estado de Israel y de un futuro estado palestino. La fecha elegida no fue al azar: este 14 de mayo Israel celebra 70 años de su creación, fecha que precede al Día de la Nakba (tragedia, en árabe) palestina, el éxodo de miles de árabes expulsados de sus territorios con la llegada de los judíos de Europa.

El traslado de la embajada fue una promesa electoral de Trump, que cumple con un antiguo mandato del Congreso de Estados Unidos, que en 1995 acordó el cambio de sede pero lo postergó por razones de “seguridad nacional”.

Un funcionario estadounidense citado por la cadena de noticias CNN reveló que todas las sedes diplomáticas de Washington en el mundo islámico reforzaron su seguridad de cara a la inauguración de la sede diplomática.

El mandatario, tras coquetear con viajar a Jerusalén para el evento, finalmente decidió la semana pasada enviar a su hija Ivanka junto al marido y asesor presidencial Jared Kushner. La delegación estadounidense estará dirigida por el subsecretario de Estado, John Sullivan, y contará también con la asistencia del secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, informó la Casa Blanca en un comunicado. La representación la completarán el embajador estadounidense en Israel, David Friedman y el asesor presidencial para asuntos internacionales, Jason Greenblatt.

El acto de inauguración es algo simbólico, ya que en realidad no se trata de un nuevo edificio sino que la embajada comenzará a funcionar en una sede consular ubicada en el barrio de Arnona, en la “línea verde” entre Jerusalén occidental y oriental.

Según el Departamento de Estado, allí se establecerán las oficinas del embajador y una pequeña plantilla de trabajadores, pero todavía no está decidido si se quedarán en ese edificio a largo plazo. Estados Unidos tiene, además, un edificio en el centro de la ciudad en el que funciona el consulado general y mantendrá abierta la sede diplomática de Tel Aviv para que los israelíes puedan realizar trámites de visado en la que, para la comunidad internacional, es la capital de Israel.

Para poder usar el consulado como embajada, los estadounidenses debieron iniciar una serie de obras, como la construcción de una vía de evacuación, y tienen previsto levantar un muro de tres metros de altura en lugar de la valla de metal que rodea el edificio, informaron medios israelíes.

Betty Herscham, de la organización civil Ir Amim (ciudad de los pueblos) criticó que para la obra en la embajada se hayan pasado por alto normas de planeamiento urbanístico mientras se “reprime por completo la posibilidad de los palestinos de desarrollar sus barrios en Jerusalén Este.

Los palestinos, que al día siguiente participarán de una gran manifestación en la capital palestina, Ramallah, por el Día de la Nakba, llamaron a boicotear el acto de inauguración. Fuentes policiales confirmaron que hay unidades de la Policía israelí desplegadas en torno a la embajada y que se han instalado nuevas cámaras de seguridad para controlar el terreno.

En diciembre, Trump reconoció a Jerusalén como capital de Israel y anunció el traslado de la embajada en Tel Aviv, decisión rechazada por la comunidad internacional, con la Unión Europea (UE) a la cabeza y secundada por Guatemala, Paraguay y República Checa.

Honduras, en tanto, espera ratificar una moción parlamentaria para hacer el traslado, mientras que Rumania mostró disposición a hacerlo aunque luego no avanzó en sus planes.

Tras la creación del Estado de Israel a raíz de la partición de la Palestina bajo mandato británico, Jerusalén quedó dividida en un sector occidental, que Israel declaró su capital, y otro oriental, con población palestina y bajo control jordano. En 1967, Israel ocupó Jerusalén Este, que incluye la Ciudad Vieja con sus sitios santos para las tres religiones monoteístas, y lo anexionó a su territorio sin obtener el reconocimiento internacional.

La comunidad internacional sostiene que el estatus final de la ciudad santa debe quedar establecido en un acuerdo de paz definitivo entre palestinos e israelíes, en conformidad con la solución de los dos Estados.

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