Por primera vez, Donald Trump se distancia del poderoso lobby de las armas

Los congresistas miraban con la boca abierta al presidente Donald Trump. Habían sido citados a la Casa Blanca para debatir sobre cómo proteger a las escuelas de los ataques armados y escucharon con asombro al presidente apoyar el control de armas y, más aún, acusarlos de no actuar para lograr cambios sustanciales a las leyes porque le tienen miedo a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).

En una sesión televisada que duró una hora, Trump sorprendió a republicanos y demócratas por su discurso, en el que tomó distancia de varios de los postulados “sagrados” para la NRA, algo inédito para un presidente republicano. Tras la matanza en la escuela secundaria de Parkland, Florida, en la que murieron 17 alumnos y profesores bajo las balas de un rifle semiautomático disparado por un ex alumno, Trump decidió actuar. Aparentemente, la NRA ya no tendrá “un amigo en la Casa Blanca”, como había prometido el magnate durante su campaña electoral. O, al menos, no tendrá un amigo incondicional.

Trump rechazó tanto el enfoque de cambios pequeños y la estrategia legislativa adoptados por su partido republicano que siempre han estancado las acciones en torno a este tema en el Congreso. Y el presidente encendió la esperanza entre los congresistas demócratas cuando dijo que apoyaba un enfoque “integral” para enfrentar la violencia.

Por primera vez, Donald Trump se distancia del poderoso lobby de las armas

Mensaje. Donald Trump durante una de sus intervenciones en la Casa Blanca sobre el control de armas (AFP).

Aunque no dio demasiados detalles, Trump apoya que se hagan más estrictas las revisiones de los antecedentes de los compradores. Respaldó que se aumenten los recursos para seguridad y salud mental en las escuelas, y reiteró su apoyo a que se eleve a 21 años la edad mínima para que alguien pueda comprar un arma de fuego. Señaló que su gobierno, no el Congreso, podría prohibir la venta de los dispositivos conocidos como “bump-stock”, que permiten que las armas se conviertan en automáticas. Son medidas tradicionalmente rechazadas por la NRA, que aportó 30 millones de dólares a la campaña presidencial del magnate.

“Algunos de ustedes están petrificados de (miedo a) la NRA, y no pueden estarlo”, aseguró Trump. “Oigan, soy el mayor admirador de la Segunda Enmienda” (que garantiza el derecho a comprar y portar armas), afirmó, y añadió que les dijo a las autoridades en la NRA que es hora de actuar. “Tenemos que parar estas tonterías”. Tras el discurso presidencial se encendieron las alarmas entre los lobbystas pro-armas y, según The New York Times, hubo decenas de llamados de estos grupos a los congresistas. La NRA sacó un comunicado que decía que las propuestas de Trump eran “malas políticas”.

Los republicanos se resisten a los cambios y mucho más cuando es un año de elecciones legislativas. Ellos deben volver a sus estados, muchos de ellos rurales de la América profunda -donde las armas son tan comunes que las portan desde los adolescentes a los abuelos-, a debatir ese tema tan sensible que podría quitarles votos para las elecciones de noviembre. O sea que, a pesar del impulso de Trump, todo puede quedar en la nada. Los demócratas, por su parte, son escépticos. Creen que todo se desinflará en el Congreso y que lo que hizo Trump fue montrar un show ante las cámaras de televisión. Todo es posible, con un presidente con las características del actual. Pero es también verdad que el magnate es un experto en olfatear la voluntad popular y, sobre todo, medir la temperatura en encuestas y redes sociales.

Tras la matanza de Parkland crece el apoyo para cierto control de armas, y algo más de la mitad de los estadounidenses avala ciertas medidas, según los sondeos. Además, hay un nuevo movimiento que no se dio ante otros episodios de violencia: esta vez los adolescentes salieron indignados a protestar por la eterna inacción de los congresistas y la Casa Blanca y convocaron a una marcha nacional del 24 de marzo en Washington que se estima que será inmensa.

Algunos negocios también palpan el nuevo clima y han surgido manifestaciones espontáneas de sectores inesperados. La cadena de tiendas Dick’s Sporting Goods dijo que dejará de vender fusiles automáticos y prohibirá la venta de todo tipo de armas a personas menores de 21 años y su director exigió a la NRA que promueva leyes más restrictivas. Y Walmart, la cadena de supermercados más grande del país, anunció que no venderá más armas ni municiones a menores de 21 años. Otras empresas de envergadura, incluidas MetLife, Hetz y Delta Air Lines, rompieron sus lazos con la NRA y ya no darán descuentos a sus asociados.

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