Sueño de Pescado llenó el escenario principal en su debut en el Cosquín Rock

Sueño de Pescado fue uno de los puntos más altos de la primera jornada del festival.
Foto: RollingStone/ Agustín Dusserre

Pasadas las cuatro y media de la tarde, tan sólo unas horas después del inicio de la primera jornada del Cosquín Rock 2018 , el debut de Sueño de Pescado en el clásico evento cordobés tenía olor a revancha. Después de haber montado durante años su propio show en las afueras del predio del Aeródromo de Santa María de Punilla en los días de festival, el arribo del grupo al escenario principal frente a un público que vestía remeras, coreaba sus canciones y flameaba banderas con su nombre, ponía en perspectiva el veloz crecimiento que experimentó en los últimos dos años.

Comandados por el carisma reo y sensible de su cantante Manuel Rodríguez, y la presencia de estirpe ricotera de su guitarrista Juan Manuel Calabró, Sueño de Pescado dio un show balanceado entre sus tres discos editados hasta la fecha, Venganza primavera (2014), Siglo pánico (2016) y Sangre en tus luces (2017). Con canciones como "Mil pasos", "Los años ligeros" y "Probaste un buen dolor", el grupo parece conectar con parte de la mística y el espíritu independiente de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un claro gesto cancionero de textos simples y de identificación veloz, y la estética directa y algo opresiva de Callejeros.

En los últimos años, SDP se convirtió en uno de los nombres de mayor proyección de la escena del rock barrial argentino. Su paso por el Cosquín Rock, antes de consagrados como Las Pelotas, Ciro y los Persas, Skay y Las Pastillas del Abuelo -y tan sólo unos meses después de su primer Estadio Malvinas Argentinas al límite de su capacidad-, sólo parece profundizar esa curva ascendente.

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