David LaChapelle

LaChapelle en Buenos Aires, en noviembre de 2016.
Foto: Gustavo Correa/Festivales BA

'Supuestamente me iba a llevar cuatro meses, y me llevó dos años y nueve meses de edición. Me obsesioné haciéndolos", dice David LaChapelle sobre Lost + Found, Part I, y Good News, Part II, los nuevos libros que compilan la última década de sus fotografías y perlas de toda su carrera. Durante más de 30 años, las visiones engolosinadas del artista han presentado la cultura pop en su versión más maximalista y majestuosa a través de trabajos para Rolling Stone, Vanity Fair e Interview.

Con ambos libros frente a él, en el ruidoso bar de un hotel boutique de Manhattan, el fotógrafo, 54 años, se maravilla incluso de que existan. El primero, con sus retratos brillantes de celebridades como Kanye West, Miley Cyrus y Lady Gaga, representa al mundo en general, según explica. "Es como un manuscrito iluminador sobre la época en la que vivimos, bajo mi mirada", dice riéndose. "Y el segundo es la posibilidad de lo que podría ser."

Hay muchas fotos que sacaste para nosotros en tus libros. ¿Qué es lo que te gusta de hacer fotos para Rolling Stone?

Número uno, me gusta trabajar con músicos [Risas]. Rolling Stone es un lugar de trabajo clave para un fotógrafo. Fue un encargo de Rolling Stone lo que hizo que volviera a hacer fotos para revistas. Hace diez años, cuando volví a trabajar con galerías, la verdad es que que no me interesaban demasiado las popstars. Sentí que ya había hecho eso. Pero un amigo me dijo: "Tenés que venir a ver a esta chica, es fantástica", y resultó ser Lady Gaga. Charlamos y nos hicimos amigos. Entonces, ella vino a Maui y me preguntó si podía hacerle las fotos para Rolling Stone. Así que hice su primera tapa.

¿Qué recordás de la sesión de fotos de Gaga con burbujas?

Fue tremenda. Siempre tengo varios escenarios en un día, y hacemos sesiones de cosas diferentes. Ella aceptaba cualquier cosa, y siempre es estimulante ver a alguien justo al principio. Sacamos las fotos de Britney Spears y Eminem justo al principio. Eminem cantaba y estaba despreocupado; todavía era Slim Shady.

Cuando mirás estos libros, ¿qué dicen tus fotos acerca de la fama?

Siento que los músicos siempre le dieron más al mundo de lo que el mundo les da a ellos. Es una vida muy difícil, entregarse al público y tener ese nivel de fama. Jim Carrey dijo una vez: "Ojalá todo el mundo se volviera rico y famoso y entendiera que no te va a hacer feliz". Uno les saca fotos a artistas al principio de sus carreras para Rolling Stone, y después los ve, años más tarde, y tienen todo el peso del mundo sobre los hombros. Es la presión de mantenerse en el Número Uno.

"Siento que los músicos siempre le dieron más al mundo de lo que el mundo les da a ellos."COMPARTILO

¿Qué músico al que hayas retratado te gusta particularmente?

Miley Cyrus. Me encantan los videos de las Backyard Sessions que hizo, así como la colaboración con los Flaming Lips. Mucha gente no sabe demasiado más allá de su música pop. Creo que es un espíritu libre, físicamente hermosa; parece una diosa del rock, como una Stevie Nicks de nuestra era. Y es una gran cantautora con una voz fantástica.

¿Fue fácil trabajar con Bowie? Lo retrataste casi como una figura papal.

Era un período extraño en su carrera. Estaba haciendo un álbum con Trent Reznor, y era un disco muy oscuro y conceptual sobre un asesino serial. Así que no era la época más divertida. Yo soy más humorístico y colorido. Lo oscuro nunca fue lo mío, pero es lo que él quería hacer [Risas].

¿Qué había en Kanye West que te hizo pensar: "Este tipo debería ser Jesús"?

No tengo idea. Estuve en el estudio bastante tiempo con él, y ese año se estrenó La pasión de Cristo, y él es una persona apasionada. No sabíamos que sería una tapa [de Rolling Stone]; lo hicimos para nosotros. Después, esa tapa y esa película fueron todo ese año. No podías evitarlo.

La última foto de temática religiosa por la que quería preguntarte es de Andy Warhol. ¿Por qué lo retrataste frente a un estante con Biblias?

Porque la gente no se daba cuenta de que él iba a la iglesia todos los fines de semana. Un amigo mío lo acompañaba a la iglesia cuando estaba en Nueva York, porque él era tímido. Conocemos el costado público de la gente, y todo el mundo piensa que Andy era sólo la Factory, las superestrellas y las drogas.

¿Qué te enseñó él acerca de la fotografía y de la captura de lo visual?

No mucho. Una vez me dijo: "Hacé lo que quieras y hacé que la gente se vea bien". Pero lo que aprendí de él fue lo caprichoso que era el mundo. Podías ser muy relevante en un momento y desaparecer al siguiente. Tanta gente famosa desapareció… quemada por la droga o pasada de moda.

Además de las razones obvias, ¿por qué editás estos libros?

No ganás plata con un libro de fotos, pero, para mí, son más importantes que las galerías. Espero que la gente los encuentre inspiradores. Que los inspire no sólo a ser fotógrafos, sino a seguir sus corazones, ser creativos, que los haga conmover como te hace conmover la música.

Esa siempre fue mi meta: conmover a la gente como la música conmueve a la gente. Quería hacer mi Songs in the Key of Life. Me puse la vara muy alta [Risas]. Es por eso que le dediqué el libro a Stevie Wonder. ¿Dónde estaría el mundo sin el arte ni la música? Invivible. Estaríamos en el infierno.

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