La premier británica enfrenta su peor momento en la negociación por el Brexit

¿Y ahora qué? Es la incógnita del Brexit, que asusta desde el gobierno británico hasta sus políticos e Irlanda, después del inesperado fracaso de las negociaciones del lunes en Bruselas y el falso póker con el DUP. La reunión entre la primera ministra Theresa May y el Partido Unionista Democrático del Ulster (DUP), su aliado parlamentario, no se produjo el martes, luego de que ella no les notificara lo que estaba negociando en Bruselas con Jean Claude Juncker sobre el futuro de Irlanda del Norte. No hay acuerdo con ellos a la vista, decidieron no viajar a Londres y tampoco se produjo el previsto diálogo telefónico de May con ellos porque el DUP insiste en que “no debe haber fronteras entre las dos Irlandas”.

El encuentro May-Juncker se postergó “sine die”, cuando Gran Bretaña se encuentra presionada para conseguir que el negociador europeo Michel Banier le dé la luz verde para que el Consejo de Europa, que reúne a presidentes y primeros ministros el 15 de diciembre, acepten que Gran Bretaña y la UE puedan pasar a la segunda etapa de su divorcio: el acuerdo comercial. Pero no si antes no resolvieron la frontera con Irlanda del Norte, que garantiza con el acuerdo del Viernes Santo la paz en la región, los derechos de los ciudadanos europeos en Gran Bretaña y la cuenta del divorcio. De lo contrario, las negociaciones se postergan al año próximo. Juncker solo puede ver a Theresa May “el jueves o el domingo”. Pero la premier británica, que quedó desnudamente débil, en el almuerzo interrumpido y condicionado por el DUP, no tiene mandato ni acuerdo para seguir negociando en estas horas.

Arlene Foster, la líder del DUP, admitió que ella no vio el documento que signaba la suerte de Irlanda del Norte “hasta minutos antes del almuerzo “ entre May y Juncker. Su socia en la búsqueda de votos para la mayoría en la Cámara de los Comunes no se lo había mostrado.

La premier británica enfrenta su peor momento en la negociación por el Brexit

Socio. Líderes del Partido Unionista Democrático, socio del gobierno de Theresa May, hablan con la prensa (AFP).

“El texto aterrizó muy tarde, en la mañana del lunes. Nos puso en una posición muy difícil. Nosotros teníamos que mirarlo y entender las ramificaciones de lo que ese texto significaba. Y cuando tuvimos la chance de hacerlo, nos dimos cuenta que no había ninguna posibilidad de que pudiéramos firmarlo porque esencialmente, estaba haciendo una línea roja en el Mar de Irlanda”. explicó Foster. Allí fue cuando May fue forzada a levantarse del almuerzo en Bruselas y recibir la noticia de Foster en persona por teléfono: no apoyaban el acuerdo. Foster cree que fueron el gobierno de Irlanda y los negociadores europeos los que lo retrasaron hasta el último minuto.

EL DUP apoya un “Soft Brexit”, como el resto de Irlanda del Norte, que votó a favor de permanecer en la UE. “Yo estoy feliz de haber recibido el apoyo a lo largo de la Cámara de los Comunes, desde Escocia, incluso recibí un llamado del jefe de gobierno de Gibraltar. Hay un acuerdo amplio de que no podemos romper a Gran Bretaña para satisfacer a Irlanda. Nadie quiere ver una frontera dura con Irlanda”, precisó la jefa del DUP.

Con la amenaza de los Brexitiers de irse de la UE sin acuerdo, más que nunca el Brexit se transformó en lo que le dio origen al referéndum: un profundo conflicto entre un sector y el otro del partido conservador británico y sus aliados unionistas irlandeses. Europa pudo ver la fragilidad de la primera ministra Theresa May y su desesperación por un acuerdo. La pregunta inevitable es ¿Sobrevivirá o caerá su gobierno? Nadie lo sabe. Pero su estrategia de negociación sobre el Brexit muestra que el misterio solo trata de disimular las enormes diferencias entre unos y otros en sus propias filas .May es la más solitaria política del reino. En estas horas, el bloqueo es total. Cualquier solución amenaza la desintegración del reino, si Irlanda del Norte, Escocia, Londres y Gales insisten en ser parte del mercado único y la unión aduanera europea.May debe buscar conquistar al DUP, que tiene una posición firme: “Nosotros queremos ver progreso, no queremos ver una frontera dura, queremos tener buenas relaciones con nuestros vecinos en la República de Irlanda pero no queremos cortarnos del resto de Gran Bretaña”. Con este “imbrologio”, un vocero de Downing St afirmó que “no se sabe si el miércoles viajará o no la premier a Bruselas y si hablará o no con el DUP”.

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